Gobernado por Dios

1 Samuel 23.1-29

Para tomar decisiones, hay un proceso correcto y uno incorrecto.

David hizo lo correcto. Antes de hacer sus decisiones y principiar cualquier actividad consultó con su Dios.

Saúl hizo lo incorrecto. En su condición de rebelde con Dios y a sabiendas que Dios le había quitado el reinado, continuó neciamente actuando como rey. Estando en este estado espiritual de rebeldía, no quiso humillarse y arrepentirse, y ciertamente no quiso consultar a Dios acerca de lo que pensaba hacer.

La condición de los corazones de ambos varones se puso de manifiesto en su relación con Dios, o en el caso de Saúl, en la falta de esa relación. David manifestó un espíritu humilde y sumiso hacía Dios, mientras en Saúl se manifestó un espíritu egoísta, desobediente y necio hacía Dios. Vemos la bendición de Dios sobre David y la oposición de Dios hacía Saúl.

Dios da su bendición a los humildes, pero resiste a los soberbios.

Aplica
Frente al ejemplo de estos dos varones, pregúntate: ¿Quién está gobernando tu vida, tú o Dios? ¿Tienes la humildad y sabiduría necesaria para someterte gozosamente al gobierno de Dios?

Ora
Señor, me rindo a ti; toma las riendas de mi vida. Tú eres mi dueño y rey.