Cuando el culto termina

1 Crónicas 16.7-43

Alabanza a Jehová.

Se elaboró una alabanza que más parecía un compendio de teología.  Es hermoso leer cada parte de este salmo o alabanza y descubrir tanto de la naturaleza de Dios, de un Dios que nos ama, que nos quiere bendecir y que tiene el poder y autoridad para hacerlo y posee una sabiduría incomparable.

El arca ya estaba en casa, una celebración sin precedentes se había realizado; cantos, danzas, un derroche de júbilo y sobre todo palabras de alabanzas inspiradas por el Espíritu del Señor que quedaron registradas para la eternidad. ¡Qué celebración! ¡Qué culto! ¡Qué servicio! Creo que a muchos nos hubiera encantado estar en aquel momento tan singular y ver y oír aquel destello de bendición. Pero como todo lo que comienza, termina, así ocurrió con este precioso momento; tenía que concluir y cada uno tenía que ir a su casa (43).

Todos regresaron a casa; unos alegres, otros cansados, otros vibrando de júbilo por lo recibido del Señor.  Ahora estaban en casa, listos para descansar y empezar un nuevo día. ¿Qué fue lo diferente en el accionar del rey David? Él se volvió para bendecir su casa.

Para el rey el culto no terminaba hasta bendecir su casa o su familia. Nos dedicamos a salvar al mundo y en algunos casos perdemos a nuestros seres queridos. El culto de adoración debe continuar en casa; ya no en una forma de liturgia o práctica religiosa, sino en nuestra propia vida.

Regresemos para bendecir nuestra casa. Que esposos, esposas, hijos, hijas, sean beneficiados no sólo de los programas excelentes que hay en nuestras iglesias, sino que se vean beneficiados por lo que nosotros mismos tenemos para brindar. No tengamos dos vidas, una en la iglesia y otra en la casa, sino que al retornar a casa retornemos para continuar la celebración espiritual.

Aplica

¿Es tu casa una extensión de la iglesia? ¿Eres de aquellos que dejan sus casas de manera irresponsable para refugiarse en la iglesia? ¿Eres el mismo en la iglesia como en tu casa? ¿Cómo es tu celebración espiritual en casa? ¿Es continua y diaria?

Ora

Señor, te ofrendo mi vida y la vida de mi familia, prometo guardarla y cuidarla para tu gloria.