Aprender del pasado para mirar el futuro

Zacarías 1.1-21

“Vuélvanse a mi y yo me volveré a ustedes”.

Dice el refrán popular que aquellos que desconocen el pasado se condenan a repetirlo. En las Escrituras Dios permanentemente desafía a su pueblo en el presente haciendo referencia a las experiencias vividas en el pasado. Aquí hay una dura lección para aprender. Los profetas habían traído la Palabra de Dios que llamaba al arrepentimiento, pero los antepasados de los oyentes de Zacarías no habían querido escuchar. Resuena aquí el eco de las palabras de Jesús frente a Jerusalén: “Jerusalén, Jerusalén, que apedreas a los profetas y matas a los que te son enviados ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas! ¡Y no quisiste!” (Lc. 13.34).

No solo se puede aprender de los propios errores, se puede aprender de los errores cometidos por nuestros antepasados. Quizás sea esta la mejor razón para echar una mirada para atrás como individuos y como iglesia. ¿Qué oportunidades dejaron pasar nuestros padres o abuelos espirituales? ¿Qué errores cometieron? ¿En que aspectos no lograron discernir el propósito de Dios para su tiempo? Pero este revisionismo histórico, no va dirigido a echar culpas o creerse superiores a quienes nos precedieron, sino a preparar el futuro, el nuestro. Luego de esta revisión, el profeta proclama lo que Dios hará en el futuro del pueblo (7-21). El volverá a mostrar su carácter compasivo y redentor. Pero cuando lo haga, ¿estaremos listos para comprenderlo y unirnos a Él? En ese momento deberían hacer su trabajo las lecciones que aprendimos con nuestros propios errores y la de quienes intentaron seguirle antes de nosotros.

Aplica:

¿Tratas de comprender el pasado de tu familia o tu iglesia para aprender lecciones de vida? ¿Tienes una actitud reflexiva que te permita aprender y cambiar en función del llamado de Dios?

Ora

Señor, permítenos aprender del pasado, cambiar en el presente para conquistar tu futuro.