¿A quién debemos lealtad?

Mateo 12.1-14

Jesucristo quiere que seamos compasivos.

Los maestros de la ley habían establecido 39 categorías de actividades prohibidas en el día de reposo. Cosechar era una de esas prohibiciones. Según estos líderes, cuando los discípulos arrancaron las espigas estaban técnicamente cosechando (2). Sin embargo, Jesús y sus discípulos las arrancaron porque tenían hambre y no porque querían vender el grano. Ellos no estaban trabajando; sin embargo sus oponentes no quisieron ver más allá de la rigurosa ley.

En los versos del 3 al 6 Jesús les hizo recordar la historia registrada en 1 Samuel 21.1-6. Dios no castigó a David pues aquella necesidad estaba por encima de los tecnicismos legales.  De manera que el Señor no estaba apoyando la desobediencia a las leyes de Dios, sino enfatizando la importancia de tener discernimiento y compasión al aplicar las leyes (7).

Al sanar al hombre con la mano deformada (10-13), Jesús dejó en claro delante de todos, que las normas de los fariseos eran ridículas, porque ellos ponían sus leyes por encima de las necesidades humanas y no se daban cuenta que Dios es un Dios de personas y no de reglas. Jesucristo demostró delante de la multitud que sus oponentes eran más leales a su sistema religioso que a Dios (14).

Aplica
¿Qué significa para ti la afirmación de Cristo: misericordia quiero y no sacrificio? ¿A quién eres más leal: a un sistema religioso o a Dios? ¿Permites que tus dogmas te cieguen a las necesidades humanas?

Ora
Señor, ayúdame a vivir de acuerdo a tu ley de amor y a tener compasión de mi prójimo.