¿Estás cansado?

Mateo 11.25-30

El cansancio puede manifestarse en cualquiera de las áreas de nuestro ser y afectarlo todo.

Hay cosas que solo Dios conoce (Dt. 29:29) y están veladas para nosotros; También hay otras que las manifiesta a quien él las quiere revelar. De nada servirá preguntar e indagar, a menos que él nos lo quiera dar a conocer.  Sin embargo, esto no significa que nos debemos conformar y mostrar indiferentes si algo no entendemos con respecto a Dios. Debemos consultar e investigar hasta dónde den nuestras posibilidades, pero con la actitud correcta.  ¿A quién se da a conocer el Señor por su Palabra? ¿No es acaso a los niños, los sencillos y humildes que no buscan su propia gloria, sino la de su Señor? (25).

Por otro lado hay una revelación muy clara para toda la humanidad: todos aquellos que estemos cargados y cansados debemos ir a él (28), aceptando su yugo y dispuestos a aprender lahumildad y la mansedumbre de corazón.  Para ello es necesario matricularse en la escuela del Señor si queremos hallar el descanso tan anhelado.  Pero este descanso no es sinónimo de pasividad, sino todo lo contrario. Incluye la disponibilidad de todo nuestro ser para caminar con Cristo y aprender de él a medida que transitamos por las sendas de la vida.

A llegar con nuestras cargas a Jesús, reconocemos que Dios está al pendiente de todo lo que sucede en nuestras vidas pues él tiene cuidado de nosotros. Es como si tuviéramos un costal lleno de piedras a nuestra espalda, cuando lo bajamos y le decimos: “Señor, no puedo más, esta carga está muy pesada; te la entrego”. Al hacerlo, estamos reconociendo su suficiencia para sostener nuestras vidas y encaminarla según sus propósitos.

 

Aplica¿Cuál es tu carga? ¿Está muy pesada? ¿Te tiene muy cansado? ¿Qué es para ti venir a Jesús? Dios te está esperando con los brazos abiertos para recibir tu carga y darte el descanso que necesitas.

Ora
Señor amado, mi carga está muy pesada. No puedo más; te la entrego. Gracias.  ¡Tú eres mi Dios y mi dulce refugio!