Rogad al Señor de la cosecha que envíe obreros para recogerla

Mateo 9.35-38

La mies es mucha y los obreros son pocos.

Por muchos años el Señor me dio el privilegio de preparar “siervos para su obra”. Conocí cientos de jóvenes y señoritas que con gran entusiasmo se prepararon para el servicio del Señor. Cuando el Señor me da el privilegio de visitar otros países de América Latina me los encuentro, y es grande el gozo que siento cuando veo la fidelidad del Señor.

Hace siete años el Señor me llamó a recoger la cosecha de niños para Jesucristo, a través del ministerio de la Unión Bíblica.  Permíteme contarte lo que ha ocurrido y como este texto bíblico me ha ayudado a comprender esta tarea.

1. El evangelio es predicación, enseñanza,  discipulado y sanidad personal y social.  Al recorrer escuelas, colegios y barrios uno toma conciencia, al igual que lo hizo Jesús, que las personas “están desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Muchas de esas ovejas son los niños y las niñas.

2. El trabajo es mucho y los obreros son pocos. En nuestro movimiento no tenemos grandes presupuestos como para contratar a un gran número de obreros, por lo cual invitamos a un grupo de voluntarios a ayudarnos a evangelizar a los niños y los jóvenes. En realidad la respuesta es siempre de unos pocos, pero gracias a Dios por esos “pocos” que se disponen a recoger la cosecha.

3. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. En estos años todo mi concepto de oración ha cambiado.  La oración es lo más importante para que el Señor actúe a favor de su obra.  Cuando oramos con compromiso y seriedad el Señor envía los obreros a su mies.

Aplica
Separa un tiempo hoy e invita a otros a orar por todos aquellos movimientos que predican el evangelio alrededor del mundo. Por favor ora por nuestro movimiento, la Unión Bíblica en América Latina y el resto del mundo.

Ora
Señor, hoy te pido por los obreros de tu mies y te doy gracias por aquellos que vendrán como respuesta a la oración.