Jesús cambia la tristeza en gozo

Mateo 9.18-26

Cuando Jesús llega se acaba el llanto y la tristeza.

La niña tenía 12 años y era la alegría de su familia. Era un día como cualquier otro, en el que la gente se levantaba, rezaba, se bañaba, desayunaba y se iba a trabajar. En el pueblo todo continuaba como siempre, pero en la casa de Jairo la situación era diferente.  Las labores se detuvieron y el gozo cesó pues la hija, después de una gran agonía, estaba muerta. Los vecinos llegaron para consolar a los padres y los músicos se preparaban para el entierro.  Había alboroto debido a lo que había sucedido.  Pero lo que la gente no sabía es que ese día no iba a haber entierro. Que ese día el llanto y el luto serían cambiados por paz y alegría.  Jairo salió de su casa con el corazón destrozado, pero con la esperanza puesta en Jesús.  Lo encontró,  con una fe inusitada le manifestó su necesidad y le declaró su confianza (1). La petición de Jairo fue concedida.

Cuando parecía que era demasiado tarde para la niña y que todo se había acabado,  Jesús, el Señor de lo imposible, cambió aquella escena de dolor y la transformó en gozo inefable.  Cuando llegues al punto de pensar que ya no puedes y estás a punto de rendirte, recuerda que Jesús está esperando quete acerques a él y le manifiestes tu necesidad y le declares tu confianza.  Él puede reconciliar matrimonios separados, librar de vicios, perdonar y cambiar vidas deshechas.

Mientras iban para la casa de Jairo, una mujer que llevaba doce años de padecer una enfermedad incurable tuvo la misma actitud que Jairo: “Si tocare solamente su manto, seré salva” (21).  Evidentemente, a diferencia de Jairo, no dijo nada; pero lo que hizo evidenció claramente la fe de esta mujer.  Tal fue la confianza de esta mujer que así sucedió.  Ella tocó el manto de Jesús y quedó sana.  La forma en que se acercó a Jesús no fue un obstáculo para alcanzar la gracia de Dios.  Jesús vio su corazón y la bendijo.

Luego de la resurrección de la niña, nos dice el evangelista Mateo: “Y por toda aquella región corrió la noticia de lo que había pasado”.  Era de esperarse; un acontecimiento como ése no podía pasarse por alto.

Aplica
¿Adónde vas cuando te parece que un problema no tiene solución? ¿Cuál es tu actitud cada vez que buscas a Jesús? ¿Eres de los que se rinden con facilidad ante los infortunios del camino? Date una oportunidad y permite que el Señor cambie tu tristeza en gozo inefable.

Ora
Señor, dame fe como un grano de mostaza para decir a la montaña ¡quítate!