Los sanos no tienen necesidad de médico

Mateo 9:9-13

El día más especial en la vida de un hombre trabajador.

El hombre se levantó como lo hacía todos los días, elevó sus oraciones como cada mañana, desayunó y luego besó a su esposa e hijos. Era un día más de su rutinario trabajo. Pasaría todo el día “sentado” en su puesto de cobrador de impuestos para Roma. Un día más en que sus compatriotas lo llamarían traidor, ladrón, entreguista y otros tantos insultos. Terminaría su trabajo pese a esas dificultades; siempre lo había hecho así. Contaría el dinero, lo escribiría en su registro y regresaría a su hogar. Pero Mateo no sabía que ese día, sería el más importante de su vida.

Mateo había oídohablar del Jesús que predicaba y sanaba enfermos. Tal vez pensó en pedir permiso en su trabajo para ir a escucharle. O tal vez pensó que se lo encontraría un sábado en la sinagoga.  Mientras tanto seguía “sentado” cobrando los impuestos.  Jesús lo “vio”.  En griego el verbo “vio” no implica ver físicamente, sino ver y comprender plenamente la situación del hombre. Jesús vio la rutina de Mateo y consideró lo difícil de su trabajo. Jesús “vio” algo en el carácter de este hombre y únicamente le dijo: Sígueme. Como impulsado por un resorte, Mateo se puso de pie y le siguió. Ni siquiera se despidió del Telonio, que tan fielmente le había acompañado y servido todos los días. Ese mismo día Mateo invitó a Jesús y sus discípulos a cenar. Allí estaban también, no podían faltar. Los fariseos, que al ver esa gran cantidad de cobradores de impuestos y “otra gente de mala reputación” le preguntaron a los discípulos de Jesús: “¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?” (11). La respuesta fue tajante: “Los que necesitan del médico son los enfermos... Yo vine a invitar a los pecadores para que sean mis discípulos; no a los que se creen buenos”.

Aplica
¿Recuerdas ese día en que Jesús te vio y te dijo “Sígueme”? Dedica un poco de tiempo para pensar en tu llamado y lo bueno que ha sido Jesús contigo. Si nunca has oído el llamado de Jesús, tal vez lo escuches hoy.  Presta atención a lo que te está diciendo por su palabra.

Ora
Gracias Señor, porque tú me has llamado.  Reconozco que te necesito todos los días, mi Médico divino.