La autoridad del Hijo del Hombre

Mateo 9.1-7

Jesús tiene autoridad para perdonar pecados y sanar nuestras enfermedades.

Jesús regresa al propio pueblo en Capernaum. Allí se ve confrontado por la fe de un grupo de personas y la incredulidad de los maestros de la ley.

1.  Fe versus incredulidad.  Un grupo de personas que confían plenamente en Jesús le traen a un enfermo para que lo sane. Jesús motivado por esa fe sana al paralítico y le perdona sus pecados. Notemos que primero lo sanó espiritualmente y luego físicamente. Sin embargo un grupo de maestros de la ley pone en duda la autoridad de Jesús para perdonar los pecados.  Era evidente que el corazón de los religiosos no estaba inclinado hacia Jesús, debido a su incredulidad y rechazo haciael Hijo de Dios.  El corazón de fe tiene puestos los ojos en Jesús y se acerca al Maestro con la seguridad de hallar respuesta a su mayor necesidad.

2.  Divinidad versus humanidad. Jesús “ve” los pensamientos de los maestros de la ley quienes afirman dentro de sí: ¿Qué se cree este hombre? ¿Se imagina que es Dios? (V. 3). Entonces Jesús responde dando evidencias de su divinidad: “Pues voy a demostrarles que yo, el hijo del Hombre tengo poder en la tierra para perdonar pecados” (6).  Nuestra relación con Jesús afirmará nuestro concepto acerca de él y producirá acciones que honren su nombre.

3.  Alabanzas a Dios por tan grande bendición para la humanidad.  Mientras los maestros de la ley y otros grupos religiosos ponían en tela de juicio las acciones y palabras de Jesús, el pueblo se maravillaba de que Dios le permitiera ejercer tanto poder.  El pueblo fue testigo del gran poder de Dios que obra misericordiosamente a favor de los más desvalidos.

Aplica
¿Cuál es tu actitud hacia Jesús? ¿Confías plenamente en él? ¿Qué es lo que más hay en ti, fe o incredulidad? Pide hoy a Jesús que perdone tus pecados y te ayude a “caminar espiritual y físicamente”.  Si estás enfermo, pide con fe al Señor que te sane.

Ora
Gracias Señor, porque tú has perdonado mis pecados y tienes poder para sanarme.