La aprobación divina

Lucas 9.28-36

La transfiguración de Jesús fue el cumplimiento de antiguas profecías.

Pedro, Santiago y Juan tuvieron el privilegio de compartir esa experienciacon Jesús (28-31).  No fue solamente una señal para ellos, sino que los fortaleció para los días que vendrían.  La fe de ellos vacilaría pero no sería extinguida. Después de este suceso, bajaron al valle donde encontraron confusión, desorden, duda y desaliento.  Dios nos permite vivir experiencias sublimes que nos fortalecen para realizar la obra de Dios en el mundo de tinieblas en que vivimos. 

Es bueno recordar que así como Jesús se transfiguró, nosotros, los que hemos entregado nuestras vidas a Cristo, también estamos siendo transformados (2 Co. 3.18).  Nos regocijamos viendo la transformación que se opera en nosotros mismos y en otros, conforme crecemos en Cristo; esto sirve de estímulo, tanto para nosotros como para otros cristianos.

Dios eligió a los dos, Moisés y Elías,  para que aparecieran junto a su Hijo (30). Moisés fue quien entregó la ley al pueblo de Israel, y Elías fue el más grande de todos los profetas.  Ambos habían sido testigos de la gloria y poder de Dios mientras estaban en la tierra.

Aplica
Dios dio su aprobación a Jesús. ¿Qué palabras escucharon los discípulos cuando los cubrió la nube (35)?  ¿Qué palabras diría Dios a ti? ¿Serían palabras de aprobación? La condición para tener la aprobación de Dios es dejarse transformar por la presencia de su Espíritu. ¿Qué harás?

Ora
Encomiendo mi día, Padre, a ti.  Hazme consciente de tu presencia mientras me estoy moviendo en un mundo que no te conoce.