Nada es imposible para Dios

Lucas 8.40-56

Dos historias que revelan el dolor humano y la impotencia ante él.

¿Qué tienen en común estas dos historias? Las dos situaciones que enfrenta Jesús: la hija única de Jairo y la mujer que padecía de flujo de sangre confirman que quien busca a Jesús con fe, aunque su caso sea imposible de resolver, él lo tornará en felicidad.

La frase clave para estas dos situaciones humanas está en el versículo 50. Pero otro evangelista, Marcos lo expresa así “No temas, cree solamente” (Mr. 5.36). Tanto a Jairo como a la mujer se les estaba yendo de las manos lo más precioso: la vida misma. A Jairo se le escapaba su hija única; decide arriesgarse y busca a Jesús públicamente. La fe de este padre permitió a Jesús salvar la vida de la hija, cuando ella ni siquiera supo qué estaba pasando. La mujer con hemorragia no disfrutaba el mismo nivel social que el líder de una sinagoga. Por causa de su flujo era considerada impura. Había usado todos sus recursos, tanto económicos como emocionales, buscando remedio sin lograr curación alguna. Pero ella también se arriesga y toca el manto de Jesús con fe.

Ambos habían llegado al límite de sus posibilidades. Les era imposible continuar. ¿Qué es imposible para el Todopoderoso? Consulta por un instante dos pasajes: Jeremías 32.17 y Lucas 1.37 y observa el contexto de ambos. Cuando las cosas se ponen difíciles, ¿a quién acudimos? ¿Quién podrá ayudarnos?

Aplica
“No temas, cree solamente,” ¿puedes confiar hoy en estas mismas palabras y encontrar salvación, sanidad, solución? ¿Qué te enseñan estas dos historias acerca de la fe y la confianza en Dios?

Ora
Señor, que cuando me “sienta arrinconado y sin salida,” no me desespere. Acudo a ti para que cambies mi lamento en gozo.