Sin igual poder

Lucas 8.26-39

Los poderes sobrenaturales pueden asombrarnos, pero no los confundimos con el poder de Dios.

Muchas son las fuerzas con las que se enfrenta el ser humano. Las fuerzas físicas naturales (ej. huracanes, terremotos, inundaciones, etc.). También, hay poderes espirituales que buscan la destrucción del hombre, algunos ejemplos se encuentran en 1 Timoteo 4.1; Hechos 26.18 y Efesios 6.12.

Los demonios subyugaron o doblegaron la personalidad de este hombre, quitándole su dignidad y autoestima. Hasta su propio nombre (símbolo de la identidad) lo había perdido, ya que una legión (número indeterminado de malos espíritus) lo dominaba. Esta persona vivía aislada completamente de la sociedad, en los desiertos. Sin ropa alguna, no se podía controlar de ninguna manera y, por supuesto, rechazado por todos e ignorado por su familia.

Pero cuando Jesús da la orden, los demonios lo dejan y está en paz por primera vez en años. Se calma, se sienta y está hablando con Jesús. Por un lado esto es causa de regocijo, de maravilla, de asombro. Por el otro, los residentes reaccionan con temor. Le piden a Jesús que se vaya.

¿Podemos hacer un intento de ponernos “en los zapatos de este hombre” sintiéndose rechazado, impotente y a la merced de poderes de maldad? ¿Podemos imaginar por un instante lo que es verse tratado “como un animal indomable” sin poder ser detenido por cadenas ni grillos?

Aplica
¿Qué “situaciones aparentemente indomables” afectan tu vida o tu nación? Revisa una vez más cuál era la condición de este hombre antes y después de encontrarse con Jesús. ¿Puede Jesús hacer hoy tal milagro en la vida de alguien? ¿Qué milagro quisieras que Jesús haga en tu vida?

Ora
Señor, quiero ser yo mismo, por tu gracia, en todo el sentido de la palabra.