Nuestras necesidades, sus posibilidades

Lucas 12.22-34

Enseñanzas de Jesús sobre los afanes de la vida.

¿Cuánto de lo que te preocupó ha sucedido realmente? Jesús destacó lo inútil de preocuparnos por cosas de las que Dios ya se ha ocupado. De esta forma pone el equilibrio entre los extremos posibles en nuestra relación con las posesiones. Por un lado la codicia mencionada en la parábola anterior, Lc.12.13-21nos provoca, y por el otro la preocupación de la que nos habla en este pasaje nos tienta. ¿Cómo se vinculan ambas? Si la codicia es el deseo de tener más y más y nunca tener lo suficiente, la ansiedad es el temor paralizante de la posibilidad de que no haya lo suficiente.

Jesús no predica un providencialismo ingenuo. Esto queda descartado con el ejemplo de los pájaros cuya actividad no asfixia su dependencia de la provisión de Dios. No hay una invitación a descuidar nuestras responsabilidades, sino la propuesta de una escala de fe y valores que alivian nuestras tensiones cotidianas. Nota tres características de la preocupación:

Es invidente. (24, 27). La preocupación no dejaver un pájaro del cielo o una flor silvestre porque perturba tu mente con cosas absolutamente inciertas.

Es inútil. (25). Si quisieras subir tu estatura 45 centímetros, nunca podrías. El mismo efecto causa la preocupación. Finalmente te frustrará por su absoluta inutilidad. 

Es incapaz. (30, 31). Sólo quien puede añadir la paz que trae la necesidad satisfecha es el Padre y no la preocupación.

De manera que nuestras necesidades serán Sus Posibilidades.

Aplica
¿Cuánto tiempo hace que no te detienes a contemplar un pájaro? ¿Qué es lo primero que haces cuando recibes una mala noticia?

Ora
Señor, tú has dicho que yo valgo más que las aves y las flores, a las cuales tú tanto cuidas. Permíteme tener siempre presente esta lección.