El valor de vivir

Lucas 12.13-21

La verdadera riqueza de la vida.

Vivimos en una sociedad utilitarista. Hemos dejado de usar las cosas para disfrutar a las personas. Y usamos a las personas para disfrutar las cosas. En un breve diálogo  y una parábola, Jesús define, ejemplifica y proyecta nuestra existencia en relación a Dios, a la eternidad  y a los recursos materiales.

Según los ricos del diálogo y  la parábola, las dimensiones de la vida son transitorias:

Dimensión personal: El rico quería resolver sus cuentas, no su codicia. En la parábola el uso de los pronombres posesivos muestra un tenaz apego a las cosas. El “pensar dentro de sí” (17) es un signo del egoísmo que cautiva a este tipo de personas. Por eso Jesús dijo que lo único personal que guardar es el corazón de la avaricia.

Dimensión temporal. Esta opción reduce al presente el gozo de vivir y proyecta producir, pero ignora el más allá (19). Esta opción rechaza la riqueza de Dios como presupuesto único y fundamental de la vida futura. Entonces, ¿dónde está el problema? W.Wiersbe nos dice que “el corazón de todo problema es el problema del corazón”.

Según Jesús hay otra dimensión, trascendente:

Dimensión real. Jesús definió la vida en forma negativa, al decir que “NO consiste en la abundancia de los bienes que se posee” La necedad de no tener esto en cuenta es que “esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, de quién será?

Aplica
¿Cómo muestran al Señor tus proyectos personales? ¿Cómo inviertes en tu vida? ¿Cuánto del Señor hay en tus tareas cotidianas?

Ora
Señor, renuncio a vivir para mí y para este mundo. Quiero vivir para ti y ser libre de toda avaricia.