Saliendo a la misión

Lucas 10.1-16

Salir a predicar a Cristo es un gran privilegio y una gran responsabilidad.

Como parte de su estrategia misionera, Jesús designó un grupo de setenta discípulos que estarían predicando el mensaje del Reino de Dios en una especie de avanzada antes que Él entrara en una ciudad.  Las instrucciones de estos setentas discípulos eran muy claras: debían ir en la autoridad y el mensaje de Cristo de dos en dos a las distintas ciudades que estaban siendo consideradas para que Jesús las visitara. No debían proveerse de recursos materiales sino que dependerían de la provisión de Dios por medio de las personas entre las cuales estarían trabajando.  Cualquier ciudad que aceptara el mensaje sería bendecida con la visita de Jesús, y lo que ello entrañaba.  Por otro lado, el rechazo del mensaje de estos discípulos sería un rechazo a Cristo y a su salvación.

Como ejemplo de lo que sucedería a las ciudades que rechazaran su mensaje redentorJesús proclama con dolor juicio sobre tres ciudades en las cuales hizo muchos milagros y no lo aceptaron como el Mesías.  Aunque estuvieron expuestas al poder de Dios en la Persona de Jesús, las ciudades fueron rebeldes y se autocondenaron para el día final cuando Dios juzgue a todas las naciones.

 Dios nos ha comisionado como a los setenta discípulos para que vayamos a todas las ciudades del mundo con el anuncio de la obra perfecta de Cristo por la humanidad.  Nuestra tarea es anunciarles a los seres humanos el amor y la misericordia de Dios. El que reciba el mensaje recibirá salvación eterna, y quien lo rechace será condenado por sus pecados.

Aplica
¿Estoy anunciando en mi ciudad el mensaje de salvación de Cristo?  ¿Es que la falta de recursos te está deteniendo en tu tarea? Recuerda que debemos confiar en la provisión de Dios para su obra. ¿Estás orando porque las ciudades y naciones del mundo reciban el mensaje de Cristo?  ¿Estás apoyando a los misioneros que han aceptado el llamado de ir las naciones del mundo con el evangelio de Jesucristo?

Ora
Señor, permite que mi ciudad escuche por medio de mi vida el mensaje de salvación eterna, toca por mi intermedio vidas en el contexto en el cual vivo.