Recibir e irradiar la luz

Lucas 8.16-21

¿Quiénes son los que están fuera y quieren ver a Jesús? ¿Qué les dice el Señor?

Jesús recorre Galilea, sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo, llamando a pecadores para que sean sus discípulos, predicando el Evangelio y enseñando en parábolas. En esta oportunidad enseña dos principios:

1. No hay cosa oculta, que no haya de ser visible. La verdad es como la luz de una lámpara; la verdad el Evangelio es una luz que al ser recibida por el que cree, irradia y se proyecta en una forma de vida semejante a la del Señor, convirtiéndose así en “luz del mundo.”

2. Los lazos espirituales son más fuertes que los lazos de la carne. ¿Quiénes son los que integran la familia de Dios? Para Jesús, su madre y sus hermanos son los que leen, oyen y ponen en práctica el mensaje de su Padre. Los que hacen la voluntad de Dios.

La palabra “voluntad” a veces toma forma de santidad (1 Ts. 4.3), gratitud (1 Ts. 5.17), sabiduría (Ef. 5.15-17), no conformarse al mundo (Ro.12.1-2).

La respuesta del Hijo de Dios nos muestra la prioridad de los lazos espirituales por sobre los de la carne. De ahí que su madre no estaba más cerca de él que cualquier creyente que hace la voluntad de Dios.

Aplica
¿Qué ejemplo dio Jesús mientras vivía en esta tierra sobre los principios mencionados arriba? Menciona algunas maneras prácticas con las que estás reflejando la luz del evangelio en tu vida.

Ora
Padre, ayúdame con tu Espíritu Santo a ser una luz que alumbre entre los que me rodean.