¿Quién conoce tu corazón?

2 Reyes 8.1-15

Solamente Dios conoce el corazón de las personas.

Quizás el rey Ben-adad nunca pensó que su siervo Hazael tendría malas intenciones para con él, siendo uno de sus oficiales. Probablemente era de su absoluta confianza. Por esta razón, y sintiéndose enfermo lo envió para que consultara al siervo de Dios, Eliseo, si acaso, sanaría de la enfermedad que le afligía.

Piensa en lo siguiente: ¿Cómo es que el rey asirio se animó a consultar al profeta de Israel? ¿Qué sabía acerca del varón de Dios? ¿Qué sabía acerca de Jehová?

Dios le reveló a Eliseo no solamente lo relacionado a la salud del rey, sino que también le mostró las perversas intenciones del corazón de Hazael; esto trajo mucho dolor a Eliseo, pues significaba conocer el triste futuro del pueblo de Israel a manos de los sirios.

Piensa si hubo algo que pudo haber hecho el profeta para evitar que Hazael ascendiera al trono y así evitar todo el mal que venía sobre Israel. ¿Habría sido correcto hacerlo?

Muchas veces creemos conocernos a nosotros mismos y a los demás, pero no debemos olvidarnos que el único que conoce las intenciones del corazón es Dios (Jer. 17.9-10). Sólo Él puede revelamos lo malo que hay en nuestro corazón y darnos uno limpio y recto.

Aplica
¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está postrado delante del Señor o está inquieto por los afanes diarios del vivir? ¿Son buenas tus intenciones para con tu prójimo? ¿Hay algo que tengas que confesar al Señor y pedir su perdón?

Ora
"Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón. Pruébame y conoce mis pensamientos. Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno." (Sal. 139:23-24).