La compasión del Señor

Lucas 7.11-17

Dios quiere que seamos canales de bendición para otros.

Este relato bíblico presenta detalles que nos mueven el corazón, al observar cómo Jesús se ocupaba de las necesidades en cualquier lugar que se encontraba. En este caso particular, el Señor, acompañado de sus discípulos, entraba en un pequeño pueblecito llamado Naín (una región cercana a Nazaret). En ese preciso momento un cortejo fúnebre salía por la puerta de la ciudad. Ante una situación así nos preguntamos ¿son realmente estos extraños encuentros simples coincidencias? Desde el punto de vista divino, era parte del plan de Dios, sin por esto anular la responsabilidad humana.

El féretro contenía al hijo único de una viuda, quien seguramente encabezaba el cortejo fúnebre. El Señor se dirigió hacia ella con el corazón acongojado por esta situación penosa. Su compasión era tal que ya había sido profetizada por Isaías: “Llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.” (Is. 53.4)

El sentimiento de compasión aislada no es suficiente. Sin embargo, la compasión de Jesús fue efectiva, con autoridad espiritual y se manifestó en una iniciativa que resultó en la devolución de la vida al joven.

Aplica
¿Eres compasivo con otros? ¿Acaso tus propios problemas te impiden ver las necesidades de quienes Dios ha puesto en tu camino? Dios te ha escogido para ministrar a aquellos que te rodean. Más aún, él nos dio autoridad para cambiar el rumbo de toda una ciudad. (15).

Ora
Señor, que mi compasión y bondad hacia los necesitados se origine en el seno de tu corazón; que mis lágrimas sean las tuyas, que mi amor sea el tuyo.