La fe, un don de Dios

Lucas 7.1-10

En medio de las adversidades, el Señor nos da fe para ver más allá de nuestras circunstancias.

El Señor siempre provee para el bienestar de su pueblo. La secuencia de milagros es clara evidencia de la compasión, el amor y la soberanía de nuestro Señor Jesucristo. Juntamente, Él nos da fe, que podemos ejercer en concordancia con su voluntad. La fe que es don de Dios, es la que nos permite permanecer firmes en las dificultades.

Al ver la fe del oficial romano podemos notar estos elementos:

1.     Estaba convencido que Dios podía sanar a distancia a un moribundo.
2.     Sentía un gran afecto por el esclavo.
3.     El aprecio que sentía por su esclavo lo movió a buscar ayuda.
4.     Tenía generosidad hacia el pueblo de Dios.
5.     Tenía conciencia de su propia indignidad o condición de pecador.

Las Escrituras enseñan que la fe genuina incluye siempre cambios de actitud hacia Cristo, hacia los demás y hacia uno mismo.

Jesús, el Hijo de Dios, el Mesías esperado, fue movido por la fe del centurión.

Aplica
¿Cede tu fe lugar a la soberanía de Dios? ¿El amor, la generosidad y la humildad acompañan a tu fe en Dios? Comparte estos principios con aquellas personas que necesiten ser estimuladas en su fe, específicamente cuando pasan por circunstancias adversas en su vida.

Ora
Oh Dios, gracias por el don que nos concedes a través de la fe en Cristo. Que mi vida sirva a tus propósitos eternos.