El justo, juzga

Ezequiel 21.1-17

¿Cuál es la reacción de un hijo de Dios cuando ve que su cultura se aleja de Dios? Quien entiende la voluntad de Dios, también comprende las consecuencias de alejarse de Dios.

Dios está ofendido y dolido por la conducta del pueblo (1-5). Su justicia le demanda tomar medidas drásticas; ya no hay lugar para misericordia, sólo queda lugar para el juicio.

La espada. La espada es una figura de los elementos en la sociedad que, llegado el momento se volverán en contra de esa misma sociedad. Una sociedad crea cultura de muerte, tal como la cultura del aborto, el adulterio, medios masivos inmorales y enfermedades sexuales. Estos elementos culturales son la espada que matará a buenos y malos; la idea de bruñir y afilar la espada, simboliza el tiempo de preparación hasta el momento de ser usada (2b). Las culturas tienen el poder de convencer a sus miembros de que algo está bien, simplemente porque todos lo hacen así. No hay quien alerte al grupo de la conducta ofensiva, no hay profeta que afile su espada para despertar a la gente del error.

El golpearse el pecho. Esta acción física externa representa el dolor interior que experimenta una persona, podría ser el lamento por la muerte de un ser querido, una tragedia humana o el estado de dolor y pena extremos. Aquí la poesía representa el dolor que experimenta el profeta al ver una cultura en camino a la destrucción. El profeta ve la cultura con los ojos de Dios y percibe la ofensa como Dios la percibe. Dios no necesita una multitud de personas para ganar puntos políticos, ni necesita de las masas revolucionarias para llamarle la atención a su pueblo (6-7). Dios sólo necesita una persona fiel, un profeta obediente que haga volver a la gente.

Aplica
Cada sociedad tiene elementos de muerte, promocionados por la misma cultura y sus líderes. Una manera de ser fiel a Dios es reconocer la cultura de muerte y clamar a Dios “golpeándose el pecho”  por esa tragedia.

Ora
Señor, ten misericordia de nuestra cultura pagana. Fortalece a tus hijos con valor para que estemos firmes en la verdad. Dame, Señor, la sabiduría para conducirme en mi cultura.