Dios juzga por medio de la naturaleza

Ezequiel 20.45-49

Observa el rol incómodo en que se encuentra el profeta (49).

Hablar de Dios y sus planes en una cultura que no respeta a Dios es tarea difícil. El profeta escucha el mensaje de Dios para el pueblo, pero sabe que lo llamarán “charlatán” (49). Una cultura idolátrica, alejada de Dios, no sabe escuchar la voz de Dios. Pero esa misma cultura que no cree en Dios, es arrogante y se siente con derecho de juzgar a Dios y a su pueblo.

Dios describe su intención de castigar la desobediencia. El castigo consiste en un incendio forestal de grandes proporciones. Es el juicio de una cultura idólatra que adoraba elementos de la naturaleza. Si se observa atentamente, en ninguna de las lecturas Dios se opuso al cuidado de la naturaleza; lo pecaminoso está en hacer un ídolo de ella.

En los últimos días leímos de esta cultura idólatra y su desinterés en conocer la voluntad de Dios. En la lectura de hoy, Dios utilizará un fuego forestal para hacer recapacitar a las personas y llevarlas al arrepentimiento por su idolatría. Los terremotos, los huracanes, los fuegos forestales, todos los elementos de la naturaleza pueden estar al servicio de Dios para juzgar o para despertar al ser humano. Dios no dice que todos los fuegos son juicio de Dios, sino que dice “voy a prender un fuego que devorará todos los árboles” (47). Los desastres naturales son primeramente fenómenos naturales que obedecen a las leyes que Dios estableció. El versículo 48 anticipa que quienes estén alertas, reconocerán el accionar de Dios hablando o juzgando por medio de fenómenos naturales.

Aplica
¿Qué eventos ha usado Dios para llamar tu atención? ¿Cómo te preparas para escuchar la voz de Dios? ¿Tiene que usar Dios eventos para sacudir tu vida?

Ora
Dame sensibilidad, Señor, para escuchar tu voz. Y dame la valentía para estar firme en tu verdad en una cultura que no te respeta.