Llamados a dejar la idolatría

Ezequiel 20.27-44

La cultura que nos rodea es muy fuerte y nos tienta a vivir de manera que ofende a Dios.

La cultura presente idolatra el medioambiente protegiendo un pájaro, un animal o un bosque, al mismo tiempo que promueve el aborto. Una cultura idolátrica eleva la naturaleza al estatus de dios, lo cual ofende a quien creó la naturaleza (28-29). Los israelitas también adoraban la naturaleza y sacrificaron sus hijos a esos ídolos (31). Hoy no es diferente; mucho dinero se ofrenda para proteger la naturaleza, en tanto que los hijos mueren en el altar del aborto, programas corruptos de TV o juegos electrónicos adictivos. Los gobiernos gastan dinero para proteger la naturaleza, al mismo tiempo que ignoran a los niños que sufren hambre y desnutrición. La situación es aún más grave cuando los hijos de Dios imitan a los paganos (32) y terminan adorando “al palo y a la piedra” (32).

Al final de esta sección (33-44) vemos dos reacciones de Dios a una cultura idolátrica. Primero hay una reacción severa desplegando su poder (33-38). Por supuesto, cuando esas personas idólatras pasan por una inundación o un terremoto, no se detienen a considerar que Dios les está llamando al arrepentimiento; reaccionan negativamente, se enojan con Dios, y se alejan aún más de su voluntad (comparar con Apocalipsis 16.9, 11 y 21).

La segunda reacción de Dios es ofrecerle una segunda oportunidad a quien se arrepienta de su paganismo (39-44). La gracia de Dios es abundante y desea que todos puedan reencontrarse con Dios, dejando los “ídolos apestosos” (39), la “mala conducta y sus obras corruptas” (44) típicas de una cultura de muerte que se aleja de Dios.

Aplica
La responsabilidad del hijo de Dios es conocer su voluntad y arrepentirse de haber seguido a los ídolos de la cultura. ¿Puedes reconocer los ídolos que influyen en tu vida? ¿Qué haces cada semana para entender mejor la voluntad de Dios?

Ora
¡Mi deseo es adorarte sólo a ti, Señor! Abre mis ojos para ver las conductas y actitudes que debo desechar de mi vida. Dame fuerzas para distanciarme del paganismo presente en mi cultura.