La rebeldía es un desafío a Dios

Ezequiel 20.1-26

Lamentablemente, todas las culturas “se rebelan” contra Dios (21); sabiendo hacer lo bueno, hacen lo malo.  Los fieles a Dios juzgan a otros basados en la verdad de Dios, no en opiniones personales.

La lectura comienza con una nota muy interesante. Los líderes del pueblo quieren saber la voluntad de Dios, pero Dios se niega a comunicarse con esos líderes. Hagamos dos observaciones.

Primero, tenemos autoridad para juzgar la conducta de otros. Algunos dicen que no se debe juzgar a otros por sus creencias y prácticas. La cultura presente enseña a no juzgar a otros por sus conductas. Los seguidores de Jesucristo tenemos una tarea difícil. Por un lado, debemos respetar la libertad que Dios le da a cada individuo de escoger su propio camino. Pero por otro lado, el hecho de que una persona tenga libertad de escoger una conducta, no la hace buena. Nuestra responsabilidad es respetar la ley de Dios, y esa obediencia nos hará catalogar ciertas conductas como “repugnantes” y “detestables.” No juzgamos según nuestra propia opinión, sino basados en lo que Dios opina de esas conductas.

En segundo lugar, podemos conocer la voluntad de Dios. Dios les dice a los líderes que no los escuchará (4-7); les paga con la misma moneda que los líderes usaron con él. Dios les recuerda el pacto que hizo con el pueblo (5), un hecho histórico donde Dios estableció cómo relacionarse con él e identificó las prácticas “repugnantes” (4). Pero el pueblo escogió ser rebelde, aceptando “ídolos detestables” (7). Dios se ofende con los que quieren conocer su voluntad, pero no se toman el tiempo para escuchar lo que ya dijo o esperan que Dios cambie de idea y acepte sus dioses (8-9). Las leyes de Dios guían a la persona en su conducta y le enseñan a distinguir lo bueno de lo malo.

Aplica
¿Cuáles son las señales de rebeldía en tu pueblo (21)? ¿Cuáles de las acciones humanas ofensivas mencionadas en los versículos 21 y 24 que encuentras en tu pueblo? ¿Cuál es tu contribución para mejorar las conductas dentro de tu cultura?

Ora
Tus leyes, oh Dios, producen vida (11, 13, 21). ¡Ayúdame a quitar la rebeldía de mi corazón! Guardar el día del Señor es señal de mi reverencia a ti Señor (12, 19-20).