Cristianos consecuentes

Tito 3.1-15

Siempre se va a escuchar más fuerte lo que hacemos que lo que decimos.

En el capítulo anterior (2. 5, 10) Pablo nos sugiere que los que no creen en el evangelio deben ser atraídos a élpor medio de la buena conducta de los que sí creen, quienes no deben olvidar que tiempo atrás estaban en la misma condición de los incrédulos. Sólo por amor el creyente tiene una vida nueva (5), el Espíritu Santo (6) y la vida eterna (7).

¿Cómo puede ocuparse en hacer el bien la persona que cree en Dios?

Siendo buen ciudadano (1) respetuoso de las autoridades, obediente, trabajador y honesto.

Estando siempre dispuesto a hacer lo bueno (1). Esto implica un arduo trabajo, pero vale la pena. Incluye esta actitud, el no ser murmurador y sí amante de la paz, y llevar marcas en la personalidad que acreditan bondad. Los demás deben advertir en ella una auténtica humildad.

Siendo útil en la enseñanza (9), dejando de lado las discusiones y las enseñanzas inútiles. La enseñanza útil se ocupa de orientar pacientemente pero con firmeza y con la autoridad suficiente como para desechar lo malo (10, 11).

Ayudando a los demás, sirviendo a los que son hermanos en la fe (13) y a todos los necesitados (14).

Para no desperdiciar nuestras vidas, los dones, los recursos y el tiempo que Dios nos da debemos constantemente preguntarnos: ¿es útil mi vida, lo que digo y lo que hago? ¿Estoy cumpliendo mi deber cristiano de practicar buenas obras?

Aplica
¿Por medio de qué acciones y abstenciones se puede expresar la fe verdadera en Dios? (8-15) ¿Cómo te comportas con las autoridades? ¿De qué manera estás haciendo el bien?

Ora
Señor amado, siento el deber de vivir en forma práctica tu evangelio. Ayúdame, te lo pido.