Un rey obediente

2 Reyes 11.17-12.6

Un rey instruido por un sacerdote fiel.

Cuando Joás fue elegido rey, el sacerdote Joiadaanimó al pueblo y al rey para apoyarse mutuamente y mantenerse fieles a Dios.  Esto nos recuerda lo que nos recomendó Pablo en su primera epístola a Timoteo: “Que se ore por los gobernantes y por todas las autoridades para que podamos vivir en paz y tranquilos, obedeciendo a Dios y llevándonos bien con los demás” (1 Ti. 2.2).   Como muestra de su obediencia a Dios, el rey y su pueblo destruyeron el templo del falso dios Baal.

Este reinado fue presidido por un niño que había vivido en el templo de Dios desde su primer año de vida hasta los siete años edad, bajo el cuidado de su nodriza y el sacerdote Joiada (Pr. 22.6).

Joás obedeció a Dios en todo, pues así lo educó el sacerdote Joiada.  Es admirable la forma en que Dios utilizó a un hombre piadoso, que lejos de ambicionar el poder político se mantuvo fiel a Dios y al siervo que había sido puesto por rey.  También cabe resaltar la forma en que Joás supo mantener una buena disposición para escuchar y permitir que los consejos de Dios, impartidos a través de Joiada, tuvieran morada en su corazón.  Por eso es que pudo hacer lo recto delante del Señor durante el tiempo en que su corazón se mostró dócil y dispuesto a obedecer.

Sin embargo, Joás no quito “los pequeños templos” (lugares altos) donde se adoraba a otros dioses falsos. Dios es celoso de su adoración y no comparte su gloria ni “en pequeños templos”.

Aplica
¿Vives bajo la cobertura de Dios en todas las áreas de tu vida? ¿Qué tipo de compromiso tienes con Dios? ¿Eres fiel a él? Coméntalo con otras personas. ¿Eres consciente de la importancia de la instrucción cristiana para los niños? ¿Habrá algún “pequeño templo” en algún área de tu vida en el que no se adora al Dios verdadero?

Ora
Señor, que todas las áreas de mi vida den gloria sólo a ti. Me rindo a ti y te adoro.