Un rey escogido

2 Reyes 11.1-16

Dios protegió a Joás para hacerlo rey.

Atalía, madre del rey Ocozías, recientemente asesinado, mata a toda la familia real y se apodera del trono.  En Atalía, se hace evidente hasta dónde puede llegar la perversidad humana en su enfermizo afán de poder.  A ella no le importó derramar sangre inocente con tal de lograr su cometido.  La historia de la humanidad está llena de páginas sangrientas escritas por hombres y mujeres que nunca quisieron reconocer que todo poder y autoridad procede de lo alto, y tomaron violentamente lo que le pertenece a Dios (1 Cr. 29.11-12).

En medio de todo este drama, un rayo de luz parece brillar.  Joás, uno de los hijos del rey asesinado, un niño de apenas un año es salvado milagrosamente de una muerte segura y es escondido en el templo por seis años.  Aunque la maldad se imponía violentamente, la gracia y el poder de Dios guardaron al futuro rey de caer en manos de Atalía.

Al séptimo año, el sacerdote Joiada, el instrumento que Dios usaría para restaurar el orden monárquico, preparó un plan con los jefes del ejército para que Joás sea proclamado rey.  ¡Qué contraste!  Mientras Atalía tomó para sí la corona y el trono, a Joás se le colocó la corona y se le otorgó el documento con las instrucciones para gobernar (12). Y así fue recibido y aclamado como rey por el pueblo.

Al darse cuenta Atalía de la proclamación del nuevo rey, quiso imponerse al nuevo orden denunciando “una traición”.  ¡Qué descaro! La única justicia que recibió, y que merecía, fue ser asesinada por su traición.  Finalmente, su pecado la alcanzó.

Aplica
¿Tomas decisiones para tu vida por tu cuenta o esperas la dirección divina? ¿Eres consciente de la protección de Dios durante toda tu vida? ¿Te ha usado Dios como instrumento de su gracia y poder para bendecir a otros? ¿Comenta con otros acerca de la actuación de Josaba y Joiada?  ¿Es la Biblia tu libro de instrucciones para vivir?

Ora
Señor, gracias porque aunque a veces no lo perciba, si confío en ti, tú siempre guiarás mi vida conforme a tus propósitos.