Dios es quien te hace justicia

2 Reyes 9.1-13

Dios no se olvida de la maldad de los rebeldes.

Probablemente el rey Acab y su esposa Jezabel nunca pensaron que Dios estaba tomando nota de todas sus maldades y que pronto les daría su justo pago. ¿Te has puesto a pensar que el Señor conoce lo que sembramos cada día y que pronto cosecharemos lo que nos corresponde?

Jehú tendría la difícil misión de vengar, de parte de Dios, la sangre de todos los profetas asesinados por Acab.  Pero, ¿quién era Jehú? Fue el instrumento designado por Dios para el cumplimiento de sus propósitos específicos con relación a la casa de Acab. ¿Por qué? En las Escrituras sólo encontramos el para qué.  En muchos casos, entender qué es lo que quiere Dios de uno es más que suficiente para obedecer.  En esos casos, presentar excusas es simplemente rebelarse contra Dios.

Cuando enfrentamos injusticias, generalmente viene a nosotros una mezcla de sentimientos: amargura, dolor, impotencia, sed de justicia, y hasta deseos de venganza por lo que nos han hecho. Los profetas quizás ni siquiera tuvieron tiempo de sentir nada, simplemente murieron, pero tarde o temprano serían vengados y esa venganza vendría del Dios de Israel, santo y justo.

El Señor nos enseña en su Palabra a no vengarnos, sino a triunfar sobre el mal, dejando lugar a su ira y su justicia (Ro. 12.19-21).

Aplica
¿Te han hecho algún daño y tienes sed de justicia? Empieza perdonando, luego ora y bendice al que te hizo daño, finalmente deja tu carga en las manos de Dios; él es tu justicia.  ¿Hay algo que el Señor te está pidiendo que hagas? ¿Cómo podrías confirmarlo? O ¿Piensas excusarte?

Ora
Gracias Señor, porque tú amas la justicia; enséñame a amar a quienes me ofenden así como tú me amas a mí.