Dios es santo

Salmos 22.1-21

Un canto de angustia y de esperanza.

En cuanto uno comienza a leer este Salmo, no puede dejar de notar que es una “profecía mesiánica”, ya que varios de sus versos se aplican claramente al momento de la crucifixión de Jesús, cuando estaba a punto de morir.  Sin embargo, cuando David lo escribió, lo hizo motivado por una experiencia angustiosa y real en su vida, y por la maravillosa providencia de Dios, este texto pudo ser verdadero tanto para David, como también para Jesús.

Es interesante pensar en este doble sentido y significado, en parte porque revela la sobrenatural inspiración de las Escrituras y porque nos lleva a meditar lo que significaba la lectura del Antiguo Testamento para el mismo Jesús, que se empapó de la Ley, los Salmos y los profetas y esos textos inspiraron, guiaron y se cumplieron en su ministerio terrenal, hasta sus últimos momentos.

Este texto además nos muestra que a pesar de su confianza y su estrecha relación con el Señor, David vivió momentos muy difíciles, en que le pareció que Dios estaba lejos y que su oración no era respondida.  Aún así, David sigue danto testimonio de la santidad de Dios (3), que para él implica que es ”otro”, sublime, perfecto e insondable, por lo tanto, no lo cuestiona.  David no olvida que Dios finalmente libró a sus antepasados y eso lo anima a esperar, confiando en Él.

Aplica
¿Tienes tal confianza en Dios que aún cuando parece abandonarte o cuando no lo entiendes, sigues aferrado a Él?  ¿Qué significa para ti que un salmo se aplique a David y también a Jesús?

Ora
Señor, aumenta mi fe para que no flaquee en momentos de angustia.  Ayúdame a recordar siempre que tú eres santo.