Dios es Poderoso

Salmos 21.1-13

El Rey David recibe bendiciones y sus enemigos reciben castigos.

En este salmo David nos habla del poder de Dios, no sólo para responder a sus peticiones sino también para hacer justicia, castigando a los enemigos de su pueblo.

En la primera mitad David medita en su experiencia como Rey, reflejando su gozo de recibir respuesta a sus peticiones: le ha dado bendiciones, una corona, una vida larga y, especialmente, la alegría de su presencia en medio suyo.  Luego se refiere a sus enemigos, que al parecer todavía le acechan, pero él confía que en su debido tiempo serán definitivamente derrotados y castigados, porque son también enemigos de Dios, pueblos paganos que no le adoran como al único Señor.

David vivió una vida azarosa, constantemente amenazado por enemigos externos, y a veces también por su propia familia, pero él siempre expresó que para él su Dios iba a prevalecer y, lejos de deprimirse, se regocijaba en esa confianza que es un ejemplo hoy para nosotros.

Muchas veces miramos nuestros obstáculos y angustias como enemigos grandes y fuertes, que nos agobian y nos parecen imbatibles.  Si los entregamos a Dios, comprobaremos que Él está siempre atento a nuestras oraciones, y podemos anticipar su respuesta con alegría, gozándonos en Su presencia y celebrando que Él es más poderoso que cualquier enemigo.

Aplica
¿Cuáles son tus “enemigos”?  ¿Cómo expresas tu confianza en que Dios sabe tus necesidades y también lo que es mejor para tu vida?

Ora
Señor, no dejes que me olvide que tú eres más poderoso que mis problemas y mis obstáculos.  Ayúdame a confiar en tu salvación: que en Ti está la vida eterna.