La presencia y potencia de Dios

Éxodo 13.17-14.9

No hay peligro del cual Dios no nos pueda librar.

La dirección y protección de Dios las podemos y las debemos experimentar diariamente. La columna de nube y fuego nos habla de lo primero. De día, los israelitas tenían una nube que los guiaba y les daba sombra; de noche la columna de fuego iluminaba su camino.

Así el Espíritu Santo nos acompaña, guía e ilumina tanto en días alegres como en noches tristes (Jn. 14.16, 26; 16.30).

Faraón no había terminado con Dios y Dios no había terminado con Faraón. El rey de Egipto cambió de parecer una vez más y pensó que sería fácil capturar y hacer volver a los esclavos que había perdido. Israel estaba en peligro: delante estaba la barrera formada por el mar, a los lados había enormes montañas y detrás estaba Faraón con su ejército.

Parecía que la nube los había guiado mal porque estaban enun callejón sin salida. Si por seguir a Cristo nos encontramos en dificultades recordemos esta historia y aprendamos a confiar en Él.

Recordemos que Dios nos dice: “Mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Co. 12.9).

Aplica
¿Te encuentras en un aparente callejón sin salida? ¿Qué te ha llevado a esa situación? A la luz de la lección de hoy, ¿Cómo crees que puedes salir de allí?

Ora
Señor, he puesto mi confianza en ti pues seguirte me da seguridad.