Dios es comunicativo

Salmos 19.1-14

Conocemos más de Dios a través de sus obras y su Palabra.

No cabe duda que todos los que han mirado el cielo –o, mejor dicho, que lo han admirado– se han maravillado de su inmensidad, de su belleza y de la misteriosa regularidad de sus fases y sus ritmos. El salmista observa, como nosotros, la vastedad de ese panorama, y su atención se dirige desde el firmamento hacia Aquél que le dio origen y nos dice que los cielos son un medio de comunicación: nos transmiten la inmensidad y la maravillosa gloria de su Creador.

Claro, ahora sabemos mucho más sobre las galaxias que nos rodean, sus dimensiones y sus propiedades.  Los científicos aseveran que el universo tuvo un comienzo y que viaja en un movimiento continuo, tan imperceptible como gigantesco, hacia un destino que les resulta aún hoy imposible de precisar.  Con todo, tal conocimiento no opaca la sabiduría de este salmo: Dios nos habla en ese idioma universal, que todos los pueblos, todas las civilizaciones y todas las épocas han tenido a mano: el día y la noche, los astros y el sol.  ¿Qué te dicen?  ¿Qué significan para ti?

El autor –un judío fiel– también se maravilla en la Ley que el Señor les había entregado a través de Moisés.  Nos podemos deleitar en ella, porque nos habla ya no sólo de un Dios grande, sino de un Dios justo, que desea para nosotros el bien y que nos invita a conocerle más mediante la dulzura de su Palabra sabia. ¿Has tenido ese sentimiento en tus tiempos devocionales?

Aplica
¿Qué relación puedes ver en este salmo entre las distintas formas de comunicarse que Dios ha usado para llegar a nosotros?  ¿Es más fácil ver al Señor a través de su creación o de su Palabra?

Ora
Te doy gracias, Señor, por la belleza de tus cielos y por la dulzura de tu Palabra.  Que pueda siempre estar atento a las distintas formas en que tú me hablas.