Señal y memorial

Éxodo 13.1-16

Un testimonio para recordar y enseñar a nuestras generaciones.

En el marco de la Pascua y la salida de Egipto nace Israel como una nación y Dios utiliza esta ocasión para enseñarles a ellos y a nosotros, dos lecciones importantes:

1. Consagración. Tanto el primogénito humano como el de los animales pertenecía a Dios y debía ser redimido (2). José y María obedecieron este mandato cuando nació nuestro Señor (Lc. 2.22).

2. Santidad. La fiesta de panes sin levadura (5-10). La primera orden se obedecía sólo cuando nacía un primogénito, pero la segunda se cumplía cada año. De las dos se dice que serían señal y memorial (6, 16), y motivo para que los padres contaran a sus hijos las obras de Dios.

¿Qué tenemos hoy como señal y memorial de nuestra redención obtenida en la cruz del Calvario? El bautismo y la cena del Señor deben despertar en nuestros hijos y vecinos la pregunta que tenemos en la porción de ayer: “¿Qué es este rito vuestro?” (12:26).

Dios quiera que podamos contestar con el testimonio personal y vibrante que encontramos en el versículo 8.

Completa la siguiente frase: “Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando...”

Aplica
¿Qué acciones evidencian tu consagración a Dios? ¿De qué manera se hace evidente tu andar en santidad delante de los demás? ¿Con qué frecuencia participas de la cena del Señor?

Ora
Señor, quiero ser un testimonio vivo de gran amor.