Teman a Dios

Éxodo 9:1-35

El principio de la sabiduría.

El temor a Dios habita sólo en un corazón sensible a la Palabra de Dios. En un corazón duro sólo se encuentra la resistencia, la arrogancia y el orgullo. Tanto castigo de Dios sobre el Faraón y su pueblo habían empezado a hacer mella en su corazón pero aún no había temor de Él. En el temor a Dios está la sabiduría y las decisiones de los gobernantes habían llevado el país a la ruina, demostrando aún más lo lejos que estaban de Él.

Mientras el temor no sea genuino, el Señor no dejará de tratar nuestro corazón y no cesará en su empeño de que lo reconozcamos como el Señor nuestro Dios. El temor a Dios es el temor a desobedecerlo, no es el de perder algo en nosotros. Muchos consideran el temor a Dios como el miedo a no lograr lo que se proponen. Pero en verdad, tiene que ver más con el temor de ser abandonados por Dios y no contar con su gracia y su sabiduría.

La falta de temor a Dios es evidente en la vida de una persona; trata de obtener su seguridad de otra fuente y el riesgo de los demás no es su afán. Sólo importa la demostración de tener la razón a riesgo de su propia integridad y la de los demás. En este tipo de personas, el fin justifica los medios y lo importante es el logro de un objetivo determinado. El temor a Dios nos conduce a ser espectadores de primera línea de las maravillas de Dios, pues Él es quien toma nuestra causa y hace justicia.

Aplica
El temor a Dios es fuente de sabiduría. Bajo la protección de Dios podemos estar seguros. ¿Cómo muestras tu temor a Dios? ¿Qué decisiones has tomado en el temor a Dios? ¿Cómo fue tu experiencia sin temer a Dios?

Ora
Amado Señor. Gracias te doy por tu Palabra y el privilegio enorme de tenerla en mis manos y poder actuar conforme a ella, pues no conocerla, es como caminar a oscuras. En el sagrado y glorioso nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo te pido todo esto. Amén.