Haré distinción de mi pueblo

Éxodo 8.1-32

 

Somos llamados a marcar la diferencia cueste lo que cueste.

Somos sin duda un pueblo especial. Dios hizo y sigue haciendo distinción entre su pueblo y las demás naciones. Hay cosas que son inherentes al pueblo de Dios. Hoy día se establecen diferencias notorias como el vocabulario, algunas costumbres como la oración por las comidas o los amables saludos, la asistencia a sus cultos y otras reuniones de la iglesia, el rechazo al alcohol y el cigarrillo, el porte de la Biblia (a veces), calcomanías, detalles, etc. Pero ¿es esa la distinción que Dios quiere de su pueblo?

Los israelitas estaban siendo apartados por Dios para su liberación y consagración a Él. Era evidente la distinción que había en ese momento: el Señor protegía a su pueblo. Asimismo nosotros hemos sido adquiridos y apartados para alabanza de su gloria y gozamos de su favor, lo cual se refleja en las diferentes áreas de nuestra vida. Pero Dios ha hecho venir sobre nosotros lo que verdaderamente nos distingue del resto de las naciones y pueblos: su Espíritu Santo. Él nos protege y nos guía con todo poder y bendición del cielo. Y el actuar del Espíritu Santo en nosotros es lo que proporciona el principal testimonio ante otros de que somos el pueblo de Dios. Las cosas externas no son más que el adorno del vestido que se nos ha puesto, a imagen de Cristo. Distingámonos pues por ser guiados por el Espíritu de Dios y resistir la influencia del mundo, por extender el reino de los cielos y apartar el egoísmo de nuestra vida, por adorarlo a Él en Espíritu y en verdad, por vivir conforme a sus preceptos y ser agradecidos por su amor y sacrificio.

Aplica
Si soy alguien especial, no me prestaré para cosas corrientes. Así exaltaré el nombre de mi Dios. ¿Tu conducta refleja que eres alguien especial por Dios? ¿Eres guiado por el Espíritu Santo o por tu experiencia o conocimiento? ¿Qué crees que hace la distinción entre la iglesia y el mundo?

Ora
Padre amado y justo, tú me has llamado a ser parte de tu familia, tu sacerdocio y tu pueblo. Gran honra la que me has dado. Con mi vida te exaltaré.