Probados al límite

Éxodo 6.1-30

Jehová es mi luz y mi salvación, Jehová es la fortaleza de mi vida.

Moisés estaba en una encrucijada como en la que muchos hemos estado: nadie creía. Ni el Faraón ni los israelitas. ¿Cómo poder cumplir entonces la misión que se le había encargado? Queremos crecer en la fe y le pedimos al Señor que nos dé más fe; pero para ello sólo hay una forma: que nuestra fe sea probada al límite, aunque en verdad, la fe no tiene límites, los limitados somos nosotros. Si por la fe somos salvos, ¿qué límites podría tener? La fe nos lleva a la gloriosa presencia de Dios; entonces, ¿qué nos impedirá crecer en la fe? Sólo nuestros temores y más específicamente el temor a sufrir en la prueba. Sin embargo, la única manera de crecer es enfrentando las pruebas. El sufrimiento extenuante y prolongado de los israelitas les había hecho perder la fe e incluso Moisés dudaba. Ellos querían ser libres pero sin pagar el precio de su libertad. ¿Cuál era ese precio? El Señor no le pidió a Moisés encabezar una rebelión, ni pedirle ayuda a otra nación, ni dirigir una huelga o cometer acción alguna. Sólo hablar con el Faraón. Y a los israelitas se les había informado para que supieran que el Señor iba a actuar a su favor; ¡Él se enfrentaría al Faraón para liberar a su pueblo! ¡Él enfrentó al mundo para liberarnos a nosotros!

Nuestras penas y sufrimientos podrían ser mitigados si simplemente nos preparáramos para ver actuar al Señor a favor nuestro mientras cumplimos lo que hemos sido llamados a hacer. Él nos lleva al límite para que tengamos claro que podemos confiar en Él.

Aplica
En Dios confío y eso me da paz y seguridad. Nada me puede perturbar (Sal. 125:1). ¿Qué circunstancias te perturban con más frecuencia? ¿Crees que Dios te haya abandonado en alguna situación que te haya perturbado?

Ora
Padre Santo mi vida está en tus manos y yo he confiado en tu fidelidad. Dame la paz y la tranquilidad que me permitan verte actuar.