La batalla que libramos

Éxodo 5.1-23

Dar prioridad a nuestra relación con Dios define nuestro esquema de vida.

Nuestra necesidad de Dios se enfrentará siempre a la carga que el mundo impone y cuyo mayor propósito es impedir nuestra devoción a Dios, haciendo que nuestras obligaciones y compromisos nos absorban cada vez más. Todo proyecto de vida que el mundo ofrece, tiene como propósito esclavizar al ser humano y someterlo al punto de hacer girar todos sus esfuerzos en torno a la simple idea de sobrevivir a esas presiones, que son consecuencia de una naturaleza alejada de Dios: avaricia, ambición, poder, reconocimiento, egoísmo, envidia, lujuria, vicios, deudas, etc.

En épocas anteriores algunas filosofías trataron de imponer la idea expresada por el Faraón de que “la religión es el ocio del pueblo” y prohibieron toda expresión religiosa en función de los intereses “superiores” del Estado o de los mezquinos intereses personales. Pero la verdadera religión no conduce al ocio ni a nada de eso, sino que trae verdadera libertad y justicia sobre los hombres, ordenando sus prioridades conforme al pensamiento y los buenos propósitos de Dios. Cuando el Señor declara sobre nosotros libertad y vida en abundancia, la única condición es que nos volvamos a Él y lo adoremos como nuestro único Dios. Esto implica desplazar y eliminar de nuestro corazón todo aquello a lo que nos hemos sometido y rendido culto, en especial el dinero; entonces, todo cobra una nueva dimensión y adquiere el verdadero valor y todo el esquema de vida que el mundo nos ha ofrecido se derrumba. Esta es la batalla espiritual que libramos.

Aplica
El mundo nos da una idea aparente de lo que es bueno y correcto. Pero Dios nos deja saber lo que realmente es bueno y correcto. ¿En tu vida, qué consideraste que era lo más importante? ¿Qué tuviste qué hacer por alcanzarlo? ¿A qué le das más valor hoy día?

Ora
Amado Señor y Padre Santo. Abre mis ojos y déjame ver lo que verdaderamente trae paz y gozo. Perdóname por haber perseguido las cosas del mundo.