Dios es Justo

Salmos 18.20-50

David proclama la fidelidad de Dios con los justos.

En estos versos David sigue dando testimonio del trato que ha recibido del Señor.  Ahora habla de su justicia, de su compromiso moral: Él siempre va a estar del lado del justo.

David no tiene empacho en identificarse a sí mismo como el hombre justo, aunque deja claro que no es por mérito propio, sino porque ha conocido bien al Señor (“todos sus juicios estuvieron delante de mi”) y porque ha guardado los caminos de Dios.  Así ha podido experimentar que Dios premia la fidelidad de los que se identifican con Él y se apartan del mal.

Las palabras del salmista parecen cándidas, en medio de tanta confusión y relativismo que vivimos hoy, pero en el fondo de nuestra conciencia sabemos que no da lo mismo actuar con rectitud que hacerlo en rebeldía ante Dios, “con ojos altivos”.  Y este testimonio de David me desafía a buscar más esa integridad y esa justicia que provienen de Aquel que es “perfecto en su camino”.

Algunos sostienen que este Salmo –además de referir la experiencia de David– también se aplica en forma profética a Jesús.  Si lees de nuevo el texto con esa idea en mente, ¿qué versos parecen confirmarla y cuáles se aplican más bien sólo a la situación del salmista?

Aplica
¿Cómo puedes saber hoy lo que es justo y lo que es injusto?  Revisando este Salmo, ¿qué aprendes de la manera en que Dios actúa en la historia?  Si aplicáramos estos textos en forma literal ¿será que nosotros mismos estamos llamados a luchar contra los que se oponen a Dios y derrotarlos?

Ora
Señor, ayúdame a confiar que Tú vas a triunfar sobre tus enemigos, sobre la maldad y la injusticia que muchas veces me parecen implacables. Que pueda animarme a verte de mi lado, en la medida que te busco, te conozco más y aplico tu Palabra en mi vida.