Por tu causa, lo he perdido todo

Éxodo 2.11-25

Es necesario abandonar el mundo para hacer la buena, perfecta y agradable voluntad de Dios.

Moisés ya sabía que era hebreo, pero aún seguía viviendo como egipcio… y pensando como ellos. Es interesante ver en su actitud reflejadas muchas de las tendencias del creyente moderno: creyendo en Jesús sin abandonar las costumbres del mundo. Él tenía la facultad por su posición real la posibilidad de ordenar el cese del castigo, pero eso hubiera delatado su manera de pensar, y peor aún, su origen. También debemos notar que hasta este momento Moisés no conoce ni menciona a Dios, sólo conoce al pueblo de Dios.

El llamado de Dios es a apartarnos de la vida del mundo y aceptar que Él haga su voluntad en nosotros. Pero mientras mantengamos una manera de pensar y de actuar propia del mundo, no podemos experimentar lo que Dios quiere hacer con nosotros. Moisés pensó que bastaba con hacer lo que él consideraba “correcto”  sin abandonar su condición de cortesano egipcio para ser aceptado por sus hermanos de raza; muchos quieren también hoy ser reconocidos como cristianos sin abandonar su conducta mundana, la cual mantienen oculta para que nadie los descubra y su creencia no quede en “descrédito” ante los hombres.

Pero Dios nos conduce al punto donde Él puede cumplir sus propósitos, apartándonos de todo lo que hasta ese momento ha ocupado su lugar en nuestra vida, para enseñarnos a depender y a confiar sólo en Él. Moisés no tuvo un punto de partida; fue perderlo todo para ganarlo a Él. El llamado de Dios es un comenzar de nuevo, un “nacer” de nuevo, donde Él lo sea todo.

Aplica
No se puede ser tibio en las convicciones. Se cree y confía en Dios, o, continúa a merced del mundo. ¿En qué áreas te es difícil confiar plenamente en Dios? ¿Cómo has experimentado el trato de Dios para apartarte del mundo? ¿Qué has debido abandonar para que Dios te forme conforme a su voluntad?

Ora
Amado y Tierno Padre, te agradezco porque me has llamado siendo quien soy. Hoy me pongo en tus manos para que hagas de mí lo que quieres que sea.