Seguridad inconmovible

Salmos 46.1-11

Dios provee seguridad para cuantos en Él confían, aun cuando la tierra sea sacudida.

Centroamérica, casi a fin del año 1998 y Colombia a principios del año 1999, sufrieron los embates de dos fenómenos naturales terribles y devastadores. No sólo destruyeron la geografía, sino que las vidas completas de miles y miles de personas. Dejaron como consecuencias: terror, angustia, desesperación, soledad e intenso dolor emocional. El salmista nos ofrece en este salmo el mejor recurso para recuperarnos de esas crisis (1-3).

Esta seguridad la reafirma el apóstol Pablo en Romanos 8.31-39. Se trata de un poder que alcanza toda situación difícil que se presente en la vida, aún en las peores crisis (4-7).

En esas dificultades, el paso que nos toca dar es decisivo para nuestro bienestar (8, 9).

Luego, esperemos que se cumpla la promesa de nuestro Dios (10-11). La promesa se repite vez tras vez, como en Isaías 41.10 y 13. Él nos cubrirá con sus alas, bajo las cuales permaneceremos seguros.

Muchas personas han perdido sus casas. La bancarrota es un asecho común. Empleos están en la balanza. Para algunos, los problemas globales son experimentados a nivel personal. Estepoema nos llega con la esperanza de animarnos. Podemos estar fuertes si nos apoyamos en Su Palabra. Aun cuando las tribulaciones parecen hundirnos, Él es nuestra fortaleza. Por tanto, no temeremos.

Aplica
¿Cuáles son tus problemas más difíciles de resolver? ¿Podrá Dios levantarte de las situaciones duras que estás pasando? ¿Cómo le encomendarás tus dificultades? Todo dolor, aunque profundo, puede ser sanado en los brazos del Dios de amor.

Ora
Señor, mis heridas son profundas. Acudo a ti, para que puedan sanar.