Cristo por siempre admirable

Salmos 45.1-17

Alguien que en verdad ama a Cristo, siempre exaltará su persona y su obra.

El autor de este salmo parece ser alguien que no puede callar su admiración por el Rey (1). Este rey se conoce, por su íntima relación con Dios (2) la cual resulta en una activa campaña por la verdad y la justicia (3-5).

Los versos 6-9 presentan a este Rey, exaltado al nivel de Dios mismo. Lleva un nombre que los rabinos judíos consideraron como digno de aplicar únicamente al Mesías. Hebreos 1.8-9 dedica literalmente los versículos 6 y 7 a Jesucristo. Lo describe con cualidades tan especiales, que por eso mismo Dios lo ungió con óleo de alegría (7). Todo él y sus vestiduras son excelsos; Él merece ser alabado (8).

Nuestro amado Señor merece una esposa de lo mejor, entregada totalmente a Él (10), sumisa en plenitud (11). Esto se espera de la iglesia, la amada que fue redimida con la sangre del Mesías.

Finalmente el salmista se consagra a la misión de perpetuar el nombre de su Rey (17).

Que gran privilegio para el cristiano de hoy poder leer este salmo con la perspectiva de un mayor significado en el cumplimiento de Cristo y su iglesia. ¡Qué favor poder ser la esposa de Cristo hoy! Al cantar este salmo, nuestros corazones deben estar llenos de los sublimes pensamientos de Cristo, con una plena sumisión a su gobierno y satisfacción en ello, y con el sin-cero deseo de la extensión y prolongación de su iglesia en el mundo.  ¡Qué gran gozo debe llenar nuestros corazones ahora pensando en las bodas del Cordero! (Apoc. 19.7).

Aplica
¿Es en verdad Cristo admirable para ti? ¿Con cuánta elegancia presentas a tu Señor ante los demás? ¿De qué modo lo presentas para que Él sea conocido como el excelso Rey? ¿Es tu sumisión al señorío de Cristo tan obvia que nadie duda de ello?

Ora
Señor, dame el gozo de conocerte a plenitud, y de igual forma servirte. ¡Aleluya!