Defensa de la ciudad

Nehemías 6.15 – 7.1-3

 

Si Dios es por nosotros quién contra nosotros.

En este pasaje apreciamos la importancia de la organización y el colocar personas idóneas para cada una de las actividades, y en sus puestos; así mismo de nombrar atalayas para que estén en los puestos de vigilancia, fieles en el cumplimiento de los deberes asignados y de loshorarios, para abrir las puertas y para cerrarlas.  En las organizaciones seculares, así como en las entidades gubernamentales, el cumplimiento de estas disposiciones es importante para el buen funcionamiento; toda empresa que no esté organizada pierde credibilidad.  Cuanto más en la obra de Dios.

No basta edificar. Es necesario saber dar buen uso a lo edificado. Así que Nehemías hace provisión para la defensa de la ciudad dictando órdenes para controlar el horario de las puertas y los turnos de los porteros. Los que entraban en la ciudad tenían que hacerlo a la luz del día.

Estas pautas nos enseñan a realizar con cuidado y responsabilidad toda tarea que Dios nos encomienda para estar firmes y decididos frente a los problemas sin dejar de confiar en Él.  En la obra aún falta mucho por hacer, por lo cual debemos estar vigilantes sabiendo que el enemigo como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar (1 P. 5.8).

Nuestra función es la de un atalaya que está firme en su puesto de vigilancia. “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré…” (Hab. 2.1). No debemos dormitar pues los tiempos son difíciles; si nos descuidamos, la ruina postrera será peor que la primera.

Aplica
¿Con qué actitud asumes las tareas que te asignan? ¿Confías en su propia prudencia o te apoyas en Jehová? ¿En qué asuntos necesitas estar alerta para que el enemigo no te sorprenda con su ataque?

Ora
Oh Señor, ayúdanos a estar vigilante y guarda nuestras vidas de todo mal.