Problemas internos

Nehemías 5.1-13

Jehová nos oiga en el día de la angustia, y se acuerde de nosotros para bien.

Dentro del pueblo de Dios también había división. Si una casa está dividida contra sí misma nopuede permanecer (Mr. 3.25). Muchas veces a causa de una situación difícil, las personas se ven en la necesidad de recurrir a préstamos, o, a casas de empeño, y caen en manos de usureros que les dan el dinero, cobrando anticipadamente los intereses, causando así una destrucción moral. Traen angustia a las familias, quienes al no poder pagar pierden sus pertenencias pues no hay posibilidad de rescatarlas debido a los intereses que aumentaron abismalmente.

La opresión del pobre provoca la ira de Dios (Pr. 11.26; 14.31; 28.3; Stg. 5.1-6). La usura es condenada por Dios y por las leyes. La injusticia social provocó el enojo de Nehemías (6) y el enojo lo hizo actuar. Hoy, ¿hay injusticia social en las iglesias locales? ¿La soportamos o nos enojamos por ello? ¿Nos enojamos nada más, o hacemos algo por remediarla?

Vivimos en una época en que los medios de comunicación nos presionan para adquirir cosas que no necesitamos y en “comodísimas cuotas”. Dios nos insta a no deber a nadie nada (Ro. 13.8). Nehemías sintió dolor por esa situación y reprendió a los que así actuaban, obligándolos a devolver lo que habían tomado de más, tanto de las tierras como del dinero. Fueron confrontados, se arrepintieron y decidieron devolver todo (12). Si en algo has defraudado a alguien, devuélvelo cuadruplicado (Lc. 19.8). El temor de Dios trae convicción de pecado, y el anhelo de restituir.

Aplica
¿Cómo actúas ante la necesidad de otros? ¿Eres de los que se aprovechan de los demás o de los que verdaderamente ayudan? ¿Qué sueles hacer para evitar caer en manos de los prestamistas?

Ora
Oh Señor, acuérdate de nosotros, y ayúdanos a hacer el bien a los necesitados.