Edificando los muros

Nehemías 2.1-20

Un hombre de oración y de acción.

En estos tiempos, en que pareciera que todo está encaminado a la destrucción, necesitamos restaurar no solo los muros de protección, sino vidas infectadas y afectadas por el pecado.

Nuestro rostro reflejo nuestro corazón cuando atravesamos situaciones ante las que nos sentimos impotentes. ¿Qué expresaba el rostro de Nehemías delante del rey? La tristeza se reflejaba  en su rostro. Era necesario llegar hasta Jerusalén para inspeccionar y evaluar la verdadera condición en que estaba la ciudad para determinar las acciones a seguir.

Nehemías sabía orar, pero también actuaba cuando llegaba la hora. Siempre es bueno conocer la dimensión del problema antes de hablar con otros y tomar medidas para remediarlo. A estas fechas ya habían pasado noventa años desde que fueron derribados los muros y quemadas las puertas.

La exhortación a los jefes del pueblo produjo la decisión de trabajar, esforzando sus manos para quitar el oprobio (17,18).

Hay otra cosa que siempre ocurre cuando un siervo de Dios quiere levantar un testimonio caído: Sanbalat, Tobías y Gesem reaccionaron con disgusto (10) y con desprecio (19). Más adelante estos enemigos usarán otros medios contra Nehemías y el pueblo que buscaba obedecer a Dios. La respuesta de Nehemías es sencilla y así debe ser la nuestra: “Dios... nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos” (20). Que no nos espante hoy el enemigo.

Aplica
¿Sabes de algunas vidas que necesitan urgentemente ser restauradas? ¿Aparte de orar qué más puedes hacer para ayudarles? ¿Hay algo que te espanta y te detiene para ayudar a tu prójimo?

Ora
Padre, pon en mi corazón el querer como el hacer por tu buena voluntad y úsame para restaurar vidas para tu gloria.