Confesión, intercesión y restauración

Nehemías 1.1-11

 

Buscando el favor de Dios en oración.

La situación del remanente era verdaderamente vergonzosa. Estaban en oprobio ante los demás pueblos, ya que no tenían muros de protección, y sus puertas  habían sido quemadas. Otra vez el pueblo se encuentra “en gran mal y afrenta” (3).

Es fácil criticar la inconstancia de esta gente, pero, ¿acaso somos más constantes que ellos? ¿Cómo reaccionamos ante el estado deplorable de algunas iglesias hoy? Aprendamos de Nehemías y busquemos hacer el ministerio restaurador que él supo hacer. Observemos que está informado y notemos su reacción a las malas noticias (3,4).

Su oración puede usarse como modelo para las nuestras. Contenía:

1. Adoración (5). Es bueno reconocer la grandeza del Dios a quien oramos.

2. Confesión (6,7). No es la oración de un fariseo porque no dice: ellos sino que se identifica con su pueblo diciendo: “nos hemos corrompido”. Si confesamos nuestros pecados Dios es fiel y justo para perdonar (1 Jn. 1.9), sólo tenemos que exponer nuestra condición y necesidad, Él va a mostrarnos su bondad, pues considera la oración de los desvalidos y no desecha sus ruegos (Salmo 102.17).

3. Apoyo (8-10). Conoce y se apoya en las promesas de Dios. Es necesario conocer las Escrituras para orar de acuerdo a la voluntad de Dios allí revelada.

4. Petición concreta, definida, precisa (11). Pidió éxito en su entrevista con el rey. A veces no tenemos respuesta a nuestras oraciones porque no pedimos nada concreto, nada que podamos identificar y agradecer.

Aplica
¿Qué tan informado estás del estado de tu congregación? Identifica qué aspectos del modelo de oración de Nehemías necesitas poner en práctica. ¿Estás dispuesto a interceder? ¿Qué más puedes hacer?

Ora
Señor, ayúdame a mirar con tus ojos, yo quiero sentir con tu corazón.