Dedicación del muro de la ciudad

Nehemías 12.27-47

Regocíjate en la presencia de Dios.

Toda obra debe ser dedicada a Jehová, pues sin Él no es posible empezar, y mucho menos terminarla un proyecto. La alabanza es importante, en el Salmo 100, el Salmista nos muestra, un modelo de exhortación a la gratitud, son cinco versículos que manifiestan, lo que Dios espera de su pueblo.

Empieza de esta manera; cantad alegres (1), servid a Jehová con alegría, venid con regocijo (2) reconoced que Jehová es Dios, pueblo suyo somos (3) entrad por sus puertas y por sus atrios con alabanza (4) porque Jehová es bueno. Todas y cada una de estas acciones fueron puestas en práctica cuando dedicaron el muro de la ciudad. Notamos que buscaron a todos los levitas, de todos los lugares, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanza y cantores para interpretar los cánticos, con instrumentos musicales,  címbalos, salterio y cítaras.

Hubo un cuidado especial en la organización de la dedicación, sin faltar ningún detalle por mínimo que fuera.  Cantaron en alta voz, con trompetas, y mucha algarabía; hubo sacrificios. Ninguna fiesta pasa desapercibida; donde hay motivos para celebrar no se escatiman gastos, hay provisión de alimentos para todos. Cuánto más cuando celebramos al Señor, cuánto más por haber terminado una obra tan importante como era la edificación del muro, que representa protección, ciudad de refugio.

Aplica
¿Qué te motiva a alegrarte delante de Dios? ¿Cómo manifiestas gratitud? ¿Con qué frecuencia alabas al Señor por su grandeza?

Ora
Señor, permíteme contemplar la magnificencia de tu obra, y alegrarme en tu salvación.