Los que volvieron a Jerusalén

Nehemías 11.1.36

Volveos, volveos de vuestros malos caminos.

Muchas veces en la lectura y estudio de la Biblia ponemos a un lado capítulos como éste, que contiene una lista extensa de nombres. Nos cuesta trabajo pronunciarlos y los olvidamos de inmediato. Pero pensemos que esta lista es importante para Dios y que por eso está en la Biblia.

Hemos leído en capítulos anteriores que Jerusalén era una ciudad espaciosa y grande y que poco pueblo habitaba en ella (7.4). Esto se contrasta drásticamente con los problemas urbanos de hoy. Nehemías trató de corregir esta situación y al contar al pueblo se decidió que uno de cada diez habitantes debía morar en la capital, Jerusalén. Parece que esto se decidió por sorteo, pero no se efectuó en forma obligada porque muchos se ofrecieron voluntariamente para morar en la ciudad (2). Estos fueron bendecidos por el pueblo y sus nombres fueron anotados por Dios.

Dios produce el querer como el hacer por su buena voluntad, (Filipenses 2.13) Las familias que estaban cerca  y fueron seleccionadas, se ocuparon de las alabanzas y acción de gracia, ministraban en el templo cada día, y cada cual según correspondía en la obra de Dios. Las familias restantes, que  moraron entre las demás poblaciones, tuvieron otras ocupaciones,  lo cual no fue decisión de ellos aunque a primera vista así pareciera.

Aplica
Al abrirse los libros en el Tribunal de Cristo, ¿cómo se habrá registrado nuestra obediencia? ¿Obedecemos por la fuerza, a medias, o es el ofrecimiento voluntario y alegre que agrada a Dios? Lee Salmo 1002 y 110.3. ¿Estás agradecido por lo que Dios te permite realizar en su obra? ¿Te esfuerzas en hacer lo mejor?

Ora
Señor dame la capacidad para hacer tu obra, conbuena voluntad.