En el tiempo de la angustia

Nehemías 9.26-37

Dios escucha nuestra voz cuando clamamos a Él con humildad.

Los oídos del Señor están atentos al clamor de los afligidos y necesitados. Que padre podrá endurecer su corazón para no escuchar los lamentos y el clamor de sus hijos. Dios dice que si siendo malos sabemos dar buenas dadivas a nuestros hijos, cuando más nuestro Padre que está en los cielos, no nos dará lo que pedimos (Lucas 11.13).

¿Quién clama en el tiempo de bonanza? Por eso es necesario que vengan los tiempos difíciles, para que en la aflicción nos acerquemos a Él. Dios siempre envía el oportuno socorro. En los tiempos de los jueces, no había ley, y cada unohacía lo que bien le parecía, pero cuando los enemigos los afligían, clamaban y él enviaba libertadores para que los salvaran, pero cuando estaban en paz, se endurecían y volvían hacer lo malo. Era como un círculo vicioso; como en aquellos tiempos, las mismas circunstancias se están dando.

Actualmente estamos viviendo tiempos difíciles, no hay ley, la maldad se ha multiplicado de tal manera que no hay paz, ni para el que entra, ni para el que sale. Las noticias son desalentadoras, hay aflicción por todos partes, corrupción, maldad, iniquidad, asesinatos. El hombre ha perdido el temor de Dios y, en medio de ese panorama desalentador, surge la esperanza como un clamor delante del trono de la gracia, y en su misericordia Él no nos abandona.

Aplica
¿A quién acudes en el tiempo de tu aflicción? ¿Quién podrá compadecerse de nuestra necesidad? ¿Qué beneficios has experimentado al atravesar tiempos difíciles?

Ora
Oye, oh Jehová, desde los cielos, y no nos deseches para siempre; atiende la voz de mi ruego y se propicio a nuestra necesidad.