El factor del perdón

Lucas 6.27-32

La paja en el ojo ajeno.

No debemos olvidar que nosotros también estamos bajo juicio. Cuando nos convertimos en cristianos aceptamos el veredicto justo de Dios sobre nosotros—que éramos pecadores, alejados del modo de vida que él desea, y necesitados de su perdón. Debemos recordar que Dios nos ha perdonado por medio de la muerte gratuita, por gracia (Ef. 2.5, 8) de Cristo a nuestro favor.

Por tanto, los cristianos que comparten el evangelio no están en posición de juzgar a otros.

Más aún, somos como mendigos que han recibido pan para comer; tenemos algo para compartir con otros mendigos. Y si comprendemos realmente qué significa ser perdonados por Dios, debemos ser generosos al perdonar a otros (Nuevamente la regla de oro). Pero, si tomamos la posición de jueces y condenamos a otros, Dios nos juzgará en los mismos términos (37-38; Mt. 18.23-35).

Los hijos de Dios tienen el deber especial de practicar esta enseñanza. Si permanecemos ciegos a esto, podemos caer y arrastrar al mismo tiempo a nuestros hermanos (39-40). ¡Ten cuidado de la tendencia a desviar la atención de nuestras grandes fallas, para criticar las faltas menores de otros (41-42)!

Aplica
¿Estás en peligro de colocarte a ti mismo por encima de otros en algún tipo de pedestal de orgullo? Vuelve a mirar a la advertencia que te llamó la atención en la meditación. ¿Hay alguna acción que deberías tomar? Transforma tu respuesta en una oración, pidiendo que Dios te ayude a cambiar tus actitudes y conductas.

Ora
Señor, enséñame a no condenar, enséñame a conocerme mejor. Que pueda ser un instrumento de paz y misericordia; no de condena y rencor.