Mensaje a nuestros hijos

Proverbios 10.1-16

 

Es una obligación, pero también un privilegio, enseñar a nuestros hijos el camino de Dios.

Después de una tarde llena de alegría y juegos, dos pequeños comenzaron a discutir. La discusión, como en muchos casos, terminó en una confrontación. El resultado de todo esto fueron gritos, desorden y una lámpara rota. La abuela, al escuchar el ruido, decidió entrar al cuarto y al descubrir lo sucedido preguntó por el culpable de la lámpara rota. Como era de esperarse, ambos niños comenzaron a culparse uno a otro hasta que finalmente la abuela exclamó: "recuerden que Dios lo ve todo." Uno de los niños que conocía la importancia de dicha verdad decidió confesar que él había roto la lámpara.

Esto trajo enorme alegría, no sólo a la abuela del niño, sino también a los padres. La satisfacción de los padres es grande al ver que sus hijos crecen y actúan de acuerdo con los principios que recibieron (1). Los padres, al trasmitir las enseñanzas bíblicas a sus hijos, les aseguran un sano desarrollo moral y espiritual (2, 3). La Palabra de Dios nos indica cómo ser sabios en un mundo lleno de confusión.

Ya sea que seamos padres o hijos, recordemos que todos tenemos un Padre Celestial, quien también se enorgullece cuando le obedecemos y seguimos sus preceptos.

Aplica
¿Procuras que tus hijos conozcan las enseñanzas de Dios contenidas en la Biblia? Dedica un tiempo especial para la lectura de la Palabra con tu familia diariamente. Ora y aplica diariamente lo aprendido durante ese tiempo familiar.

Ora
Señor, que mi actuar diario pueda reflejar una vida de completa comunión y apego a tus mandatos y enseñanzas.