Adelante con Jesús

Lucas 4.40-44

 

Jesús sanó enfermos, echó fuera demonios, predicó el evangelio en ciudades y en sinagogas.

El pueblo comenzó a buscar a Jesús desde que lo reconocieron como Hijo de Dios. Cuando él manifestó su poder y autoridad, la gente salió a su encuentro (42). En Nazaret hizo pocos milagros por la incredulidad de ellos; en Capernaúm, sin embargo, lo quisieron retener para recibir mayor ayuda. Pero el Señor debía ir a otras ciudades (43) para anunciar el reino de Dios y sanar las dolencias de la gente.

El Poder de Jesús se manifestó en forma intensa e instantánea. Él debía hacer muchos milagros; las condiciones estaban dadas, pues la gente lo buscaba y lo detenían para recibir ayuda (42). Su poder y autoridad no se limitaron, pues el pueblo estaba preparado para aceptarlo. El vino a predicar el Año Agradable del Señor (Lc. 4.19).

El poder de Jesús se manifestó por la necesidad y la urgencia. La necesidad de la gente fue mitigada, pero era necesario llevar este evangelio a otros lugares (43).

En tu país posiblemente existan muchos pueblos, aldeas, o asentamientos que esperan este mensaje de las buenas nuevas. Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de cumplir con el mandamiento de ir por todo el mundo y predicar el evangelio.

Aplica
¿Te produce alegría ir con Jesús anunciando las buenas nuevas? ¿Estás preparado para el rechazo de la gente? ¿Estás consciente del reto que significa anunciar el evangelio y ser rechazado?

Ora
Señor, dame fuerza, valor y fe para no volver atrás.